La Defensa Personal Femenina alcanza gran éxito de aceptación en Navarrés

Hace ya más de tres lustros, Naciones Unidas definía como “violencia contra la mujer”:

Todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada

Art. 1.- Declaración sobre la Eliminación de la Violencia sobre la Mujer

Resolución 48/104 de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas

20 de diciembre de 1993

La Defensa Personal Femenina cobra su mayor sentido en las situaciones de violencia específica a las que puede verse sometida una mujer por el hecho de ser mujer; este tipo de violencia específica suele fundamentarse sociológicamente en la identificación con modelos sexistas que construyen desigualmente la identidad de género y mantienen asimétricas relaciones de poder que derivan en la discriminación de la mujer.

La violencia de género, ejercida por el hombre sobre la mujer, es una de las manifestaciones violentas más importantes a las que la Defensa Personal Femenina trata de dar respuesta, en concordancia con lo dispuesto en la Ley Orgánica 1/2004 de 28 de diciembre (Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género).

La Defensa Personal Femenina puede servir a las víctimas de violencia de género para tener más oportunidades de salir airosas de una agresión; además, conocer y aplicar normas elementales de autoprotección a su vida cotidiana hará que se sientan más autosuficientes y seguras.

La Defensa Personal Femenina trata de ser una alternativa a aquellas mujeres que tienen (o pueden llegar a tener) la necesidad de defenderse en una situación violenta, sin necesidad de convertirse en artistas marciales propiamente. Es decir, una mujer que entrene y persiga la excelencia en el dominio de un arte marcial, utilizará los contenidos de autodefensa inherentes a dicho arte para protegerse de una agresión… Sin embargo, ¿qué recursos defensivos tiene una mujer que nunca ha practicado artes marciales ni tal vez posea cualidades para perseguir la excelencia en un arte marcial y -aún así- tiene el mismo derecho que cualquiera de aprender a protegerse?... la respuesta está en la Defensa Personal Femenina.

Todos los conceptos anteriormente expuestos son la esencia fundamental de lo que pretendí mostrar en la clase de Defensa Personal Femenina que impartí en el Primer Campus/Entrenamiento de Artes Marciales celebrado en la ciudad de Navarrés (Valencia), un seminario multidisciplinar en el que la D.P.F. tuvo una magnífica acogida por parte del alumnado asistente, así como del experto profesorado que (desinteresadamente) participó en el mismo mostrando técnicas y principios de diferentes estilos y ramas marciales.

Por unánime consenso del profesorado, la D.P.F. rompió el hielo y fue la disciplina escogida para abrir el evento; ello fue en virtud de su versatilidad y adaptabilidad a la persona practicante, así como por la facilidad de familiarización con su estructura y con los fundamentos en que se sustenta… a priori era la disciplina perfecta para “enganchar” a quienes venían a tener su primer contacto con las artes marciales, pero al final también gustó a las personas iniciadas en el tema.

Decidí ofrecer un trabajo fundamentado en teorías elementales de autoprotección (formas de huir, patrones de seguridad personal al acercarnos a nuestro vehículo o a nuestro portal, etc.), acompañado todo ello evidentemente de una práctica explícita de las técnicas y estrategias más características de la D.P.F. -incluyendo la autodefensa con útiles de fortuna (bolígrafo, llaves, etc.)-, hasta culminar en secuencias técnicas completas de defensa con las manos vacías ante diversas y diferentes situaciones hipotéticas de agresión.

En resumen, el evento fue una experiencia inolvidable y la Defensa Personal Femenina pudo estar presente y sembrar su semilla, dando así a conocer esta disciplina que cubre un hueco necesario en el panorama marcial actual.


D. Francisco Jiménez Hernández

Licenciado en Psicopedagogía

Diplomado Maestro - especialidad Educación Física

Monitor colegiado en Defensa Personal Femenina (Cinto Negro 2º Dan)

Nº 1 de la Promoción de Monitores de D.P.F. de la Federación Madrileña de Lucha (año 2008).

Monitor en Educación Sexual (trabajo final: “El rol de género femenino. Machismo heredado y contemporáneo”)

Ponente en jornadas de tecnificación (ponencia “Aspectos psicosociales de la violencia sobre menores y mujeres”)

Profesor en la Academia de Policía de la Comunidad de Madrid (asignatura: “Habilidades Sociales y Profesionales”)


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